San Valentín no es mercadotecnia, es emoción concentrada en una fecha
Cada año pasa lo mismo, llega febrero y aparecen las mismas frases: “es puro marketing”, “solo quieren vender”, “el amor no necesita fechas”.
Y sí, es verdad…. San Valentín es una de las temporadas donde más se vende, como Navidad o el Día de las Madres…. negarlo sería mentir… pero reducirlo solo a mercadotecnia es quedarse en la superficie.
Porque si fuera solo eso, no habría sonrisas nerviosas al abrir la puerta, ni mensajes que dicen “no me lo esperaba”, ni silencios llenos de emoción al recibir un ramo.
Las fechas no inventan sentimientos, los concentran
San Valentín no crea amor, lo que hace es ponerle foco.
Es una fecha que concentra emociones que muchas veces ya estaban ahí, pero que no siempre se dicen: te quiero, te amo, gracias, me gustas, te extraño.. o solamente “aquí estoy”y no porque el amor necesite calendario, sino porque a veces las personas necesitamos un “pretexto” para expresar lo que sentimos.
Está comprobado: recibir flores sí provoca algo real
No es percepción, no es moda, recibir flores activa emociones positivas reales: alegría, sorpresa, conexión, bienestar.
No importa si es, una relación que empieza, una pareja de años, alguien que quiere arreglar algo o alguien que simplemente quiere decir “pensé en ti”
Las flores funcionan en cualquier etapa, porque no son el mensaje… son el canal.
No es el ramo, es el momento
En Esencia lo vemos todos los años, san valentín no se trata del arreglo más grande ni del presupuesto más alto.
Muchas veces el ramo más sencillo viene cargado de una historia enorme: alguien que manejó horas solo para llegar, alguien que no sabía qué decir, pero sí qué regalar, alguien que no quería dejar pasar el día sin hacerse presente.. y esto no es mercadotecnia es intención.
¿Se vende más en San Valentín? Sí. ¿Le quita valor? No.
Que una fecha sea comercial no la vuelve vacía, la Navidad también se vende, y nadie duda del significado de reunirse, regalar y compartir.
San Valentín es igual: una temporada donde se cruzan negocio y emoción, trabajo y sentimiento.
Y ambas pueden existir al mismo tiempo.
Al final, no es la fecha. Es lo que haces con ella.
San Valentín no es obligación, es oportunidad de decir lo que a veces se posterga,
de recordar, de agradecer, de estar.
Porque no es marketing cuando alguien sonríe al abrir la puerta.
No es mercadotecnia cuando un detalle provoca emoción real.
San Valentín no es mercadotecnia, es emoción concentrada en una fecha.